El incremento de la Criminalidad y la participación de las fuerzas armadas en el Perú en tiempos de pandemia

 

EL INCREMENTO DE LA CRIMINALIDAD Y LA PARTICIPACIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

       I.            RESUMEN

Durante la crisis del coronavirus, los militares están cumpliendo diversas tareas en América Latina. Esta situación entraña peligros autoritarios, pero también permite reflexionar sobre su función en tiempos de paz. Frente a un virus que ataca al mundo entero, los Estados han decidido replegarse y priorizarse, forzando a que los uniformados que asisten en conflictos casi permanentes en otros rincones vuelvan a sus territorios. Esta vez los militares quedaron a merced de un enemigo invisible, muy destructivo, que va dejando muertos y heridos en el camino y se le conoce como coronavirus, COVID-19.  El destino quiso que el contrincante sea un asesino biológico. Es un enemigo que se mueve muy rápido, ataca por todos los frentes y pareciera que va ganando la batalla. Ante la amenaza, el Ejercito del Perú salió a las calles a luchar de otra manera, utilizando otros recursos, sin armas ni municiones; solamente revestidos de puro coraje, porque en esta guerra los afectados son padres, hijos, familias. Toda la sociedad, todo el país. Esta es una guerra desigual. Se sabe que el enemigo mide 0.0002 mm de diámetro, 30 veces más pequeño que el grosor de un cabello humano, que infecta las células y crea cien mil copias de sí mismo en tiempo récord. Al buscar a su próxima víctima, viaja en pequeñas gotitas cuando una persona infectada habla, tose o estornuda.

 

PALABRAS CLAVE

Las Fuerzas Armadas, Estado de derecho, democracia, Palacio de Gobierno, militares, fuerzas policiales, crisis política nacional, presidente Manuel Merino, la corrupción política, mascarillas, fábricas militares, robos y asaltos, inseguridad ciudadana, Policía Nacional del Perú, Gobierno, Fuerza Aérea del Perú, Ejercito del Perú, Estado de Emergencia, violencia de género, mercado de drogas, delitos patrimoniales, Carta Magna, derechos constitucionales, COVID-19, internet, trastornos, Ministerio de la Mujer, violencia dentro del hogar.

 

    II.            ABSTRACT

During the coronavirus crisis, the military is fulfilling various tasks in Latin America. This situation entails authoritarian dangers, but it also allows reflection on its role in peacetime. Faced with a virus that is attacking the entire world, the States have decided to retreat and prioritize themselves, forcing the uniformed soldiers who assist in almost permanent conflicts in other corners to return to their territories. This time the military was at the mercy of an invisible, very destructive enemy, which is leaving dead and wounded on the road and is known as coronavirus, COVID-19. Fate would have the opponent be a biological murderer. It is an enemy that moves very fast, attacks on all fronts and seems to be winning the battle. Faced with the threat, the Army of Peru took to the streets to fight in another way, using other resources, without arms or ammunition; only clothed in pure courage, because in this war those affected are parents, children, families. The whole society, the whole country. This is an unequal war. The enemy is 0.0002mm in diameter, 30 times smaller than the thickness of a human hair, infecting cells and creating one hundred thousand copies of itself in record time. When looking for its next victim, it travels in tiny droplets when an infected person speaks, coughs, or sneezes.

 

KEY WORDS:

The Armed Forces, Rule of law, democracy, Government Palace, military, police forces, national political crisis, President Manuel Merino, political corruption, masks, military factories, robberies and assaults, citizen insecurity, National Police of Peru, Government, Peruvian Air Force, Peruvian Army, State of Emergency, gender violence, drug market, patrimonial crimes, Magna Carta, constitutional rights, COVID-19, internet, disorders, Ministry of Women, violence within the home.

       I.            INTRODUCCIÓN

En este ensayo hablaremos sobre la participación de las fuerzas armadas, el aumento de la criminalidad y las medidas que utilizaron para enfrentar esta crisis del covid-19. La seguridad ciudadana es uno de los temas de mayor relevancia a nivel mundial y especialmente, en América Latina. Así lo ha señalado la CIDH en su informe sobre Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos,12 poniendo de relieve que la inseguridad constituye una preocupación creciente, cuya búsqueda de solución ha generado serias transformaciones en las sociedades latinoamericanas. En ese sentido, si bien la seguridad ciudadana “frente al delito o a la violencia interpersonal o social, no es un derecho humano consagrado en ningún instrumento internacional jurídicamente vinculante, pue-de entenderse derivado de la obligación de los Estados de garantizar la seguridad de la persona en los términos del artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

A partir de lo anterior este trabajo plantea la siguiente pregunta de investigación ¿Por qué aumento la criminalidad y la pobreza en el Perú tras la participación de las fuerzas armadas? El objetivo de este ensayo es dar a conocer la función que cumplieron las fuerzas armadas en el Perú para controlar a la expansión del covid-19 y garantizar que se respeten los derechos particularmente afectados por conductas violentas o delictivas, cuya prevención y control es el objetivo de las políticas sobre seguridad ciudadana. Dada su importancia y la necesidad para una adecua-da forma de vida para la población en general, es necesario entender la seguridad desde una perspectiva de derechos humanos, y no solo como un producto. En este sentido, resulta pues necesario determinar los puntos de  contacto entre el deber de brindar seguridad por parte del Estado, y los servicios de seguridad privada prestados por algunas empresas, de manera que los derechos humanos no se vean afectados.

Para llevar a cabo el objetivo, el estudio se ha estructurado en 2 apartados. En el primero se hacen precisiones teóricas y conceptuales del tema de investigación. En primera instancia se define lo que es las fuerzas armadas. Seguido se analiza lo que es la criminalidad, la división y participación de las fuerzas armadas para contener la expansión del virus en el país. En el segundo apartado son las conclusiones de este, que buscan responder a la pregunta y llevar a cabo los objetivos de este ensayo.

    II.            HIPÓTESIS GENERAL

En el Perú el uso de las fuerzas armadas aún se encuentra en proceso y, pese a los avances, presenta una serie de dificultades para su total aplicación. En consecuencia, es necesario profundizar la investigación y aplicación de estos estándares a nivel nacional.  Ello se debe a que existe un contexto caracterizado por distintas clases de violencia dentro de las cuales destacan los conflictos sociales que atentan, claramente, con la seguridad de diferentes actores de la sociedad. Existen diversos factores que generan esta conflictividad y riesgo para la seguridad de las personas. Entre estos factores se pueden resaltar la debilidad y falta de legitimidad de las autoridades del Estado, la desconfianza de la población frente a las actividades extractivas, así como la falta de consenso respecto al manejo de los bienes naturales entre las poblaciones locales y el Estado. Esta situación de violencia producto de los conflictos sociales latentes enfrenta a varios sectores de la sociedad peruana que difieren con respecto a las medidas que se deben tomar y el papel que el Estado debe cumplir.

 

 III.            HIPÓTESIS ESPECÍFICA

Evitar la violación de los derechos humanos y el abuso por parte de las autoridades, manteniendo el control político y social para enfrentar esta pandemia es vital para preservar y respetar la dignidad, la vida, la seguridad y la libertad de expresión como uno de los derechos fundamentales de las personas. En-tender la seguridad desde un enfoque de derechos humanos permite poder resolver estos problemas teniendo presente no solo soluciones a corto plazo, sino que conlleva entender los diversos factores legales, sociales, históricos y culturales que generan que en la actualidad existan serias afectaciones a derechos y libertades fundamentales.  Por ello, el presente informe tiene como objeto realizar un diagnóstico nacional sobre la situación de la seguridad y el respeto a los derechos humanos, orientado de manera particular al análisis de esta situación en el sector extractivo del país teniendo como eje central las directivas señaladas por los Principios Voluntarios. Para cumplir este propósito, se ha revisado legislación nacional e internacional sobre uso de la fuerza por parte de agentes del Estado y empresas de seguridad privada.

 IV.            EL INCREMENTO DE LA CRIMINALIDAD Y LA PARTICIPACIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

1.      Definición de las fuerzas armadas

Las fuerzas armadas (FF. AA.) tienen como misión fundamental la defensa de la soberanía y la integridad territorial. El estudio del empleo de las fuerzas armadas es conocido como ciencia militar. En sentido amplio esto involucra la consideración de ataque y defensa en tres "niveles": estrategia, arte operativo y táctica. Cada una de estas áreas estudia la aplicación del uso de la fuerza para alcanzar un objetivo determinado. Las fuerzas armadas nacionales pueden ser organizadas como fuerzas permanentes (o un ejército regular), lo cual describe un ejército profesional cuya única función es la de prepararse para entrar en combate. En contraste, existe el ejército civil, que se moviliza solo en la medida en que se lo requiere. La ventaja del ejército civil yace en su menor coste para la sociedad. La desventaja es que un ejército civil se encuentra menos entrenado y organizado. Históricamente, los ejércitos profesionales, normalmente han triunfado contra ejércitos civiles mayores en número en enfrentamientos armados.

En la mayoría de países grandes, las FF.AA. se dividen generalmente en un ejército de tierra, una fuerza aérea y una armada (si el país tiene costa). Estas divisiones pueden ser exclusivamente para facilitar el entrenamiento y la gestión, o pueden ser ramas completamente independientes responsables de conducir operaciones, independientemente de los demás servicios. La mayoría de los países pequeños poseen una única organización militar que abarca todas las FF.AA. El estado de preparación de una organización militar puede ser indicado por su estado DEFCON (condición de defensa, en Estados Unidos) y en (Reino Unido).

2.      División de las fuerzas armadas

Las Fuerzas Armadas de la República del Perú (FF. AA.) se constituyen por el Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea de dicha nación. En su conjunto, dependen del Ministerio de Defensa.

3.      Funciones

3.1. Función general

Proporcionar apoyo administrativo y de seguridad al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

3.2. Función especifica

·         Proporcionar apoyo administrativo de personal y logístico al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

·         Garantizar la seguridad física del personal y material del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, así como de las personalidades que acudan a esta Institución.

·         Normar el servicio y apoyo administrativo a las instalaciones del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

·         Las demás que le asigne el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

4.      Medidas de excepción

4.1. Las medidas de excepción de las fuerzas armadas en el estado de emergencia

En primer lugar, debemos de tener en consideración lo expuesto en la Constitución sobre el Estado de Emergencia. En el artículo 137º de nuestra Carta Magna se encuentra este régimen de excepción, el cual, en el inciso número uno, menciona: “…En esta eventualidad, puede restringirse o suspenderse el ejercicio de los derechos constitucionales relativos a la libertad y la seguridad personales, la inviolabilidad del domicilio, y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio comprendidos en los incisos 9, 11 y 12 del artículo 2° y en el inciso 24, apartado f del mismo artículo. En ninguna circunstancia se puede desterrar a nadie” (…) “En Estado de Emergencia las Fuerzas Armadas asumen el control del orden interno si así lo dispone el presidente de la República”.

5.      La criminalidad en el inicio de la pandemia

La criminalidad en los inicios de la pandemia, incrementó. Por ejemplo:

5.1. La ralentización de los delitos patrimoniales

No se requiere gran pericia en los estudios del crimen para advertir que los delitos algunos de ellos vienen reduciéndose en el tiempo corto que lleva la pandemia. Una rápida lectura de las teorías de la actividad rutinaria, el control social, la elección racional, entre otras, pueden explicarlo muy bien. Sin embargo, lo más importante no está en indicar la variación general del delito, sino en precisar qué tipo de ellos se modifican y a qué se debe.

En distintas partes del mundo, se han registrado según los reportes administrativos- una diferenciada disminución de delitos patrimoniales (robo y hurto) ¿Por qué estos se han reducido? En sencillo: i) se producían en espacios públicos, ii) los actores del mismo también se encuentran confinados. De este modo, el descenso de los delitos contra el patrimonio, en un primer momento, no responde en sí al Covid-19, sino a las múltiples respuestas desde los Estados, lo que en realidad representa un efecto colateral.

Este fenómeno de ralentización se produce en distintas partes del mundo. En Lima, capital del Perú, el número de denuncias se redujo en un 84%, durante los 20 primeros días de confinamiento. En España, el director de la Guardia Civil, mencionó que luego de 6 días del “estado de alarma”, se habían reducido, hasta en 50%, las infracciones penales. En la misma línea, en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, el Departamento de la Policía indicó que los robos a la propiedad bajaron un 16% y los asaltos otro 15%. Por su parte, en Rio de Janerio, Brasil, el Instituto de Segurança Pública indicó que los robos en la calle, en el mes de marzo, se redujeron hasta en un 42%, si se la compara con el 2019.

La ralentización en el tiempo corto no parece ser una regularidad en todos delitos, y menos, a nivel territorial. Por ejemplo, en Ceará, un Estado de Brasil, la tasa de homicidios en abril es de 14 homicidios por día, mientras que en enero se contabilizaban 8.5 diarios. Por su parte, en Tamaulipas, México, en los primeros días de anuncio de medidas contra el Covid-19, el número absoluto de homicidios se contrajo, y luego retomó su tendencia habitual. Lo cual podría advertir que se requerirá mayor atención en las propias dinámicas criminales del territorio y las capacidades del Estado, con el fin de comprender los fenómenos específicos.

5.2. Se reduce la producción y se desabastece el mercado de drogas

Un fenómeno colateral que vienen generando la pandemia -en este primer momento- es la reducción y el desabastecimiento de las drogas. Lo que en la práctica genera una interrupción de ganancias ilícitas.

Las tres causas que han marcado este giro son: i) la restricción del transporte, ii) el cierre de fronteras, y iii) el confinamiento de las personas. Este hecho inédito afectó toda la cadena de suministros a los traficantes de drogas. Desde el abastecimiento de productos químicos, su traslado, producción, y posterior distribución en la región, los países y continentes. En la práctica, podríamos estar asistiendo ante una crisis, y nueva versatilidad de los traficantes de droga. Por ejemplo, en Japón, los Yakuza han sido, históricamente, los mayores productores de metanfetamina, sin embargo, se ven seriamente afectados por no obtener productos químicos para producirla.

Según el Observatorio Peruano de Drogas, se ha producido una caída de precios a nivel nacional en hoja de coca (-46%), pasta básica de cocaína (-23%) y clorhidrato de cocaína (-25%), en comparación a los meses de enero a abril de 2020; no obstante, también existen comportamientos diferenciado según territorios. De hecho, las mayores reducciones se muestran en el VRAEM y el Sur Amazónico, mientras que en La Convención Kosñipata, ubicados en Cusco, los tres indicadores analizados registran un alza.

Esto también ha generado crisis paralelas que afectan a la ciudadanía. De hecho, ya se vienen dando procesos de migración masiva de los cocaleros que trabajaban en el VRAEM, debido a la baja a la producción y al precio de la hoja. Este territorio concentra 69 distritos de las regiones de Ayacucho, Apurímac, Cusco, Huancavelica y Junín, con una población de 467.010, y es la zona de cultivo de coca con mayor extensión, alcanzando las 21.646 hectáreas y produce aproximadamente 78.511 toneladas métricas de hoja seca de coca, es decir, el 67% de la producción del Perú. 

En este escenario, cabe preguntarnos: ¿qué está sucediendo en el terreno del consumo de la droga? Algunas ideas: i) Las ventas de droga han aumentado de dosis dado que el confinamiento ha reducido la movilidad necesaria para la provisión, ii) se está produciendo un desabastecimiento de drogas (“la plaza se está secando”), iii) se vienen intensificando nuevos mecanismos de entrega y venta (internet, uso de material médico, otros). Cabe recordar que el informe de UNODC, señaló que a nivel mundial existen alrededor de 35 millones de personas con trastornos por el consumo, quienes, en muchos casos, padecen de enfermedades y marginación.

En la práctica, se vienen desarrollando seis procesos:  i) menor producción de droga, ii) caída de los precios, iii) inicio de desabastecimiento en territorios de consumo, iv) migración de productores, v) crisis en algunas organizaciones criminales (producción, traslado, distribución), y vi) cambio de estrategia y versatilidad de algunas organizaciones criminales.

5.3. La violencia de género aumenta a pesar de que los registros no evidencien su magnitud

Producto de las respuestas a la pandemia y la convivencia obligada, la violencia del espacio público se ha reducido e incrementado la violencia al interior de los llamamos “hogares”, y son más víctimas las mujeres, niñas y niños. Estas variaciones nos sugieren que la relación de poder y género se vuelven más perversas y agobiantes en restricciones espaciales y temporales por el confinamiento.

En el encierro por la pandemia, los abusadores se encuentran en el hogar, disponen de mayor tiempo, están en una situación de tensión, estrés e incertidumbre por el futuro, y a su vez, las mujeres, niños y niñas que con ellos conviven, se ven más limitadas en sus oportunidades para pedir ayuda y sus redes de soporte se ven reducidas. Entonces, en tanto el confinamiento se mantenga, las vulnerabilidades a la violencia se podrían agravar sin que se obtengan registros que evidencien su dimensión.

A pesar de lo grave del asunto, en distintas partes del mundo los registros estadísticos oficiales no logran aprehender la realidad debido a lo excepcional y particular del contexto. Por ejemplo, en Brasil, según un reciente estudio de Forum Brasileiro de Segurança Pública, entre los meses de febrero y abril se han reducido las denuncias, mientras que, en las redes sociales, las mismas muestran aumentos de hasta un 431%. A todas luces, estamos antes un gran subregistro de magnitudes insospechadas.

En el Perú, según las cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, si se comparan los meses de marzo 2019 y 2020, se notará una variación de menos de 29 (-78%), respecto a los casos de tentativa de feminicidio, y otra de menos de 9 (-69%) en torno al feminicidio. En relación a la violación sexual, se puede advertir que el número de atenciones se ha reducido en 317 (57%) casos, si se comparan las mismas fechas. Por el contrario, existe un aumento de 3057 (+22%) llamadas a la Línea 100 por violencia contra la mujer e integrantes del grupo familiar, si se comparan los meses de marzo 2019 y 2020. De hecho, ya antes de la pandemia el número de denuncias era muy reducida: en enero de 2020 solo el 17,6% realizó la denuncia de un hecho delictivo, es decir, más de 80% no lo hizo.

A pesar de la reducción en los registros administrativos, estos números deben mirarse con cautela, pues no expresarían toda la realidad. Esta aparente reducción también se está produciendo en Europa. Por ejemplo, en Portugal, la variación de delitos de género se redujo en 458 (33%) casos si se comparan las fechas del 13 de marzo al 17 de abril de 2019 y las mismas fechas de 2020. Sin embargo, todo indica que estamos ante un aumento de la violencia dentro del hogar, a pesar de que los registros administrativos no lo reflejen.

6.      La participación de las fuerzas armadas en la pandemia

En el Perú, a inicios del año 2020, se adoptó el aislamiento social obligatorio como medida de seguridad sanitaria dictada por el Gobierno, contra la propagación del Covid-19 que tuvo un efecto directo con la tasa de criminalidad del país junto a una serie de problemas debido a la paralización total de varios sectores de la población. Siendo que esta paralización fue la primera medida adoptada por el gobierno cuando se detectaron los primeros casos de dicho virus, medida que se adoptó a nivel nacional

Como se mencionó el “Estado de Emergencia, así como la cuarentena obligatoria, se establecieron en Perú el día 15 de marzo de 2020, comenzando el segundo a partir de las 00:00 de la noche”. (AS Perú 2020)

Para ello de ser desplego de manera excepcional a las Fuerzas Armadas del Perú como apoyo a la Policía Nacional del Perú, para que los ciudadanos acaten las medidas dictadas por el estado debido al estado de emergencia sanitaria por la que atravesaba el país.

Tal como lo redacto el Diario Gestión en el mes de Marzo “Las Fuerzas Armadas (FF.AA.) formarán parte del Comando de Operaciones Covid-19, grupo encargado de liderar la organización de todos los recursos disponibles que se requieran para combatir la pandemia del nuevo coronavirus en el Perú. De acuerdo con la Resolución Ministerial N°196-2020/MINSA publicada este jueves en el diario oficial El Peruano se informa sobre la incorporación de nuevos integrantes al Comando de Operaciones COVID-19 que pertenecen a la Marina de Guerra del Perú (MGP), Ejercito del Perú (EP) y Fuerza Aérea del Perú (FAP).” (Redacción Gestión 2020)

       Dicho despliegue se debió a que la situación de la policía como institución ya enfrentaba problemas antes de la pandemia, tales como no contar con suficientes efectivos para cubrir al número de habitantes del Perú, extendiéndose a 136 mil agentes, siendo la cifra demográfica del país “De acuerdo con las últimas estimaciones y proyecciones de población, el Perú al 30 de junio de año 2020 alcanza los 32 millones 625 mil 948 habitantes y se prevé que empiece a decrecer en aproximadamente 41 años. Del total de la población peruana, 16 millones 190 mil 895 corresponde a población masculina y 16 millones 435 mil 53 a población femenina, correspondiendo una relación de masculinidad de 99 hombres por cada 100 mujeres”. (INEI 2020)

La brecha de efectivos funciono como requisito para el despliegue de las Fuerzas Armadas para complementar a 200 mil agentes. El llamado que el Gobierno hizo a las Fuerzas Armadas para también apoyar en esta labor estuvo evidentemente orientado a disminuir el efecto que este desbalance podría tener sobre la seguridad en un contexto tan difícil como el actual. (Área de Seguridad Ciudadana del IDL 2020)

El papel que tomaron las Fuerzas Armadas fue esencialmente externo en relación a los delitos cometidos, ya que debido a las restricciones estas se les asigno el patrullaje tanto para evitar aglomeraciones y para detener a las personas que violaron el toque de queda en compañía de la policía, siendo esto que la cifra de la criminalidad bajara.

Las FFAA deben adoptar las medidas necesarias para, junto con la Policía Nacional, garantizar el funcionamiento de los Servicios Públicos Esenciales (SSPPEE), asegurar el cierre total de las fronteras y participar en el control de la restricción de tránsito vehicular y peatonal durante el periodo de “Inamovilidad”. Al quedar restringidos algunos derechos están autorizadas a practicar verificaciones e intervenciones de las personas, bienes, vehículos y locales y ejercer el control respecto de la limitación del ejercicio de la libertad de tránsito de las personas en diversos medios de transporte.

Se señala que estas tareas de carácter policial, que nadie observa ni cuestiona, la realizara conforme a lo dispuesto en el Decreto Legislativo 1095 de 01 de noviembre de 2010 “Reglas de empleo y uso de la fuerza por parte de las FFAA en el territorio nacional” que establece el marco legal que regula los principios, formas, condiciones y límites para el empleo y uso de la fuerza, en cumplimiento de su función constitucional. En definitiva, las FFAA “mediante el empleo de su potencialidad y capacidad coercitiva” actuaran para la protección de la sociedad, en defensa del estado de derecho y a fin de asegurar la paz y el orden interno en el territorio nacional. (Chiabra 2020)

En tiempos previos a la pandemia, la atención estaba en los delitos convencionales (robo, hurto, homicidio, otros); sin embargo, la emergencia sanitaria ha removido las prioridades y, por tanto, dibujado un panorama desconocido. Ahora la atención ha sido trasladada a los problemas de control y seguridad que están desencadenando la pandemia, lo que en la práctica significa tareas adicionales y distintas en los agentes de seguridad, entre ellos: la Policía, los serenazgos, las fuerzas armadas, y los agentes penitenciarios. En la Policía, el nuevo panorama conllevó a la suma de tareas conocidas y desconocidas en medio de una crisis sanitaria y de corrupción en el alto mando. Entre ellas destacan: i) tareas conjuntas con Fuerzas Armadas, ii) coordinaciones con personal médico, iii) atención a ciudadanía, iv) aumento de trámites documentarios virtuales, v) control de orden público a escala nacional, generando -en conjunto- agotamiento físico y emocional. (Huaytalla y Nureña 2020)

 En relación a este la presencia de las FFAA fue decreciendo al pasar los meses. Con más de 100 días de cuarentena, la cifra de asaltos va en aumento. Enfrentamientos entre pandillas, asaltos al paso, atracos y robos a viviendas, son los delitos con más frecuencia se han incrementado en las últimas semanas. Según registros de la Policía Nacional del Perú (PNP) en el primer mes de aislamiento del 16 de marzo al 12 de abril se contabilizaron 489 delitos. Se estimaba que esta cifra vaya disminuyendo en los próximos meses, pero no fue así. Al mes siguiente se registraron 1129 casos, es decir, más del doble. (Linares, 2020)

Las cifras demuestran como inicialmente los delitos se redujeron considerablemente en el periodo de confinamiento que paso el país y la presencia de las Fuerzas Armadas del Perú para mantener el relativo orden, pero eventualmente como dicho protocolo se fue retirando, el crimen tuvo un crecimiento, especialmente a los hogares de los ciudadanos. Donde las Fuerzas Armadas no tenían plan de acción, ya que dicha labor se le atribuye a la Policía Nacional.

“El aumento gradual de robos y asaltos, junto a nuevos casos de feminicidios y de violencia doméstica, son efectos colaterales de una cuarentena que va camino a convertirse en la más extensa del mundo”. (Lima AFP 2020) Por ello se evaluó la prolongación de las fuerzas armadas para que cooperen con la policía, respecto a la inseguridad ciudadana, con la afirmación del desbordamiento respectivo, pero dicho tema se dejó inconcluso, hasta el día de hoy donde la participación de las fuerzas armadas es casi nula respecto a la situación que atraviesa el país.

7.      Participación de las FFAA de otros países en la pandemia

La crisis ocasionada por el coronavirus no solo afecto a nuestro país, sino que al ser esta de origen extranjero llego a un nivel internacional donde actualmente casi todos los países de nuestro planeta, ya tiene un número de infectados entre sus ciudadanos.

Por este motivo, muchos países al no estar preparados para este tipo de contingencias dentro de su territorio, sufrió el mismo problema de nuestro país como lo son la deficiente cantidad de fuerzas policiales, y por ello se desplego a sus fuerzas armadas para tener un mayor control de esta pandemia.

En Argentina, por ejemplo, se ha dispuesto la producción y distribución de alcohol en gel, mascarillas y trajes en fábricas militares, repatriación de ciudadanos y apoyo a las fuerzas de seguridad en tareas de contención social, con el cuidado expreso de no pisar aguas tormentosas en un terreno tan sensible de nuestro país: la seguridad interior. En un lugar donde las Fuerzas Armadas traen los peores recuerdos, la pandemia les ha dado motivos a los militares para distanciarse de ese pasado. (Dasso 2020) Por ello en Argentina, las fuerzas armadas sirvieron como un seguro, ya que con la presencia impuesta sirvió como una disuasión para evitar más problemas en medio de la crisis.

En Brasil, “Las Fuerzas Armadas brasileñas han utilizado su estructura logística para combatir la pandemia de COVID-19. El trabajo de los militares ha sido fundamental para abordar los problemas en el vasto territorio brasileño, que abarca 8,5 millones de kilómetros cuadrados. Estas operaciones son realizadas por diez comandos conjuntos estratégicamente activados por el país. Un ejemplo de este desempeño es la distribución de 45 000 canastas de alimentos básicos para la población en situación de vulnerabilidad social, en el estado de Pernambuco, que realizó el Comando Conjunto Nordeste. Empresarios locales donaron los alimentos, más de 150 toneladas, que se entregan semanalmente desde el 15 de abril” (Moury 2020)

En ese país las fuerzas armadas sirvieron más para ayudar a los afectados por la inmovilización de los ciertos sectores, pero recordemos que Brasil también fue duramente criticado por no imponer inicialmente un aislamiento social obligatorio como otros países, por ello la participación de las FFAA fue relativamente baja para contrarrestar la criminalidad que surge de la situación, ya que los efectivos que se desplegaron inicialmente a nivel nacional fueron menos de 1000 efectivos.

Por otro lado, en el continente europeo, el Reino Unido al ser uno de los primeros países donde se detectó el covid-19, se desplego su respectivo ejército para ayudar a la lucha contra el coronavirus, siendo en este país en un apoyo masivo dirigido a los funcionarios civiles que tratan directamente con los infectados, ya que como disuasión sirvieron para evitar inconvenientes a los encargados de la sanidad.

"A partir del 23 de marzo, hay 250 empleados desplegados para ayudar a las autoridades civiles con la respuesta", dijo el Ministerio de Defensa británico en un comunicado, un día antes de que los soldados comenzaran a ser vistos en todo el país ayudando a los Servicios Nacionales de Salud. "Forman parte de 20.000 efectivos de las Fuerzas Armadas que actualmente están listos para participar", dijo, señalando que el público británico puede comenzar a ver más soldados en las calles. (Gürhan Kartal 2020)

8.      La protesta nacional y la FFAA

Un acontecimiento importante en el Perú en el mes de noviembre, fue la ya conocida crisis política nacional, donde tras la destitución del presidente Martin Vizcarra por “incapacidad moral” y el ascenso al poder del presidente Manuel Merino, desato una indignación total de los ciudadanos peruanos donde se cuestionó dicha toma de poder, ya que se tomó como una muestra de la corrupción política por parte de los congresistas. Antes esta situación se desataron protestas masivas en todas las regiones, especialmente en la capital.

       Ante estas protestas, el gobierno desplego a las fuerzas policiales y un grupo relativamente pequeño de militares para guardar el orden en el congreso y el palacio de gobierno. En este incidente se desato la muerte de dos jóvenes que desato la indignación total por parte de los peruanos.

“Las Fuerzas Armadas de Perú anunciaron… que ponen “todos sus medios y capacidades en la defensa del pueblo” tras la dura represión policial del sábado a las masivas protestas, que dejaron dos muertos, decenas de heridos y desaparecidos, y llevaron hoy a la renuncia del presidente interino Manuel Merino. “Las Fuerzas Armadas pondrán todos sus medios y capacidades en la defensa de su pueblo y del Estado de derecho, basados en los principios fundamentales de la libertad y la democracia”, enfatizó el comando conjunto en un comunicado. Los jefes militares se pronunciaron después de que medios locales informaran que los comandantes generales de las Fuerzas Armadas no acudieron a una citación que le hizo Merino a primera hora de la mañana de este domingo en el Palacio de Gobierno”. (infobae 2020)

Eventualmente la culpa de la muerte de estos jóvenes se investigó, hasta el punto donde desvincularon la participación de las fuerzas armadas y recayó en las fuerzas policiales. En esta situación de las protestas debemos recalcar que los delitos que se cometieron, en su mayoría no tuvieron autores cometidos ya que, en medio de la confusión de la pandemia y la crisis política, estos crímenes se mantuvieron en la cifra negra.

       I.            CONCLUSIONES PROPEDÉUTICAS

·         Las FFAA están subordinadas al poder constitucional y no se auto atribuyen tareas o responsabilidades. Durante el proceso de transición democrática, en el año 2020, se señalaba que su participación en cualquier otra tarea o función que no fuera su misión principal debía ser de carácter eventual y motivada por razones de extrema emergencia. Pero los escenarios han cambiado y son los gobiernos democráticos que en la necesidad de defender el sistema o y garantizar la vida de los ciudadanos le otorgan a las FFAA el papel de soporte multipropósito del Estado.

·         La constitución ayuda a determinar los límites que deben respetar las Fuerzas Armadas. Si bien sabemos que poseen una formación de mayor rectitud, esta no debe de ser empleada fomentando la violencia, y menos en situaciones de emergencia. Las autoridades pueden ejercer el poder de coerción para concientizar a los ciudadanos a cumplir las normas impuestas, evitando el pase a zonas restringidas, solicitando los permisos necesarios para transitar, promoviendo el uso de mascarillas, entre otros.

·         Las Fuerzas Armadas peruanas son un pilar fundamental del gobierno actual para enfrentar esta crisis pandémica. Peru  no es la excepción en el mundo en el uso de sus instituciones militares para atender este tipo de amenazas porque cuentan con características que no tienen otras organizaciones civiles: capacidad probada de planeación y soporte logístico, coordinación con todos los niveles de gobierno, recursos humanos ordenados y disciplinados, instalaciones físicas y capacidad de despliegue en todo el territorio, facultad de ejercicio de presupuestos en caso de seguridad nacional y personal e instalaciones médicas de primer nivel. Sin embargo, los retos para las instituciones militares son mayores que los que podemos vislumbrar en medio de esta crisis.

    II.            BIBLIOGRAFÍA Y LINKOGRAFÍA

·         Área de Seguridad Ciudadana del IDL. «En primera línea de combate: la situación de la Policía frente a la pandemia.» Instituto de Defensa Legal, 14 de Abril de 2020.

·         AS Perú. «Coronavirus: ¿cuándo comenzó la cuarentena en Perú?» TK tikitakas, 21 de Julio de 2020.

·         Chiabra, Roberto. «Las Fuerzas Armadas y el Coronavirus en el Perú.» Centro de estudios estrategicos del Ejercito del Perú, 2020.

·         Dasso, Agostina. «Los militares en tiempos de pandemia.» Nueva Sociedad, Abril de 2020.

·         Gürhan Kartal, Ahmet. «Despliegan el Ejército británico para ayudar en la lucha contra el COVID-19.» AA, 24 de Marzo de 2020: https://www.aa.com.tr/es/mundo/despliegan-el-ej%C3%A9rcito-brit%C3%A1nico-para-ayudar-en-la-lucha-contra-el-covid-19/1777909.

·         Huaytalla, Arturo, y Jorge Nureña. «Ocho efectos de la pandemia en el crimen.» Revista IDE, 2020.

·         INEI. Estado de la poblacion peruana 2020. INEI, 2020.

·         infobae. «El mensaje de las Fuerzas Armadas de Perú en medio de la crisis.» infobae, 15 de Noviembre de 2020.

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